Solo eso, ¡gritar! Subirme a la montaña más alta y gritarle al mundo... Gritarle al cielo. Gritarle a la vida...
Pero no de rabia, Ni de alegría; Tampoco de desesperación, ni siquiera de locura...
Quiero gritar porqué quiero gritar. Quiero que mi voz se oiga. Mis palabras no desean pasar desaparcebidas en un mundo donde cualquier banalidad es efímera. E incluso lo realmente importante, también es efímero.
Quiero que se me recuerde, en lo bueno o en lo malo. Quiero saber que no seré olvidada. Quiero marcar algo con mi huella. Quiero ser alguien.
Y por eso, ¡quiero gritar!
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